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Síntesis
Rosario Central San Lorenzo
1
0
Ojeda Ramírez
Ferrari Zabaleta
Carbonari García
Raldes Loeschbor

Rivarola

Virviescas

Coudet Ortiz
Díaz Michelini
Ledesma Santana
Papa Montillo
Vitti Herrera
Ruben Olivera
DTs
Ángel Tulio Zof H.R. Veira
Estadio
Gigante de Arroyito
Árbitro
Rafael Furchi
Cambios

56' Villa x Ruben

64' Luna x Olivera

64' Irace x Papa

80' Barrientos x Herrera

73' Sánchez x Vitti  
Goles
91' Villa  
Incidencias

Amonestados

RC: Carbonari - Díaz

SL: Virviescas - García

Expulsados

SL: Santana

 

 

El festejo canalla tras el agónico gol de Emanuel Villa en tiempo de descuento

Rosario Central 1 - San Lorenzo 0

Valió la pena tanta espera

 

 

 

 

- 20.09.2004

Ciento treinta y seis días, tres mil doscientos sesenta y cuatro horas, dieciséis partidos oficiales pasaron desde aquel 1 a 0 a San Pablo por Copa Libertadores que inmortalizaba, hasta hoy, el último triunfo de Central.  Ante San Lorenzo y como aquella vez frente a los brasileros, la victoria llegó merced a un gol agónico y el festejo se pronunció largo y tendido. Es que todos los canallas necesitábamos de una buena vez aliviarnos y cortar con la sequía de triunfos. Y si esto sirve para que gran parte de la  prensa comience a callarse la boca y a no buscar fantasmas donde no los hay, mucho mejor aún.

La gran mentira de la tarde fue el supuesto equipo “alternativo” que presentaría San Lorenzo. La única ausencia significativa en el once titular fue la de Leandro Romagnoli, que fue bien reemplazado por Walter Montillo. Los otros diez presentes en campo fueron jugadores habitualmente titulares, a excepción de Gabriel Loeschbor que hacía su debut y del juvenil Ortiz, que debate el carril zurdo con Pablo Barrientos que ingresó en la segunda etapa. Por lo tanto, el rival no dio ninguna ventaja en lo previo y el partido debía tomárselo con la dificultad que realmente ameritaba. Y así lo hizo Central, que de entrada salió a hacerse dueño del encuentro y a intentar doblegar al Cuervo, buscando herirlo con juego rápido y contra el piso.  Los primeros diez minutos fueron un concierto de los pibes canallas que por momentos parecía que se devoraban al rival. Pero con el correr del tiempo, los de Veira comenzaron a hacer pie y lograron emparejar el partido y convertirlo en una interminable lucha en el mediocampo con contadas jugadas en ataque de parte de ambos.  La más clara de los primeros 45 la tuvo en sus pies Pablo Vitti, que en tiempo cumplido y luego de una buena jugada colectiva, obligó a Ramírez a realizar una gran atajada contra el primer palo y evitar así la primer caída de su arco. El primer tiempo se dio, como decíamos, muy peleado y con el fútbol apareciendo de a ratos, aunque siempre dejando la sensación de que Central era el que buscaba hacerse dueño del balón y pregonar el fútbol que le gusta a Don Ángel. Aunque no siempre pudo, claro está.

El complemento comenzó siendo más disputado y feo que el primero y con un San Lorenzo que se iba retrasando y cuidando el cero en su arco a medida que transcurría el tiempo. Aunque de esto fueron grandes responsables los mediocampistas de Central, que con un gran trabajo en la recuperación encabezados por Damián Ledesma, con la movilidad de Andrés Díaz y la astucia del Chacho Coudet, inclinaron la balanza hacia nuestro lado e hicieron que Central merezca claramente el triunfo. Pero como viene pasando habitualmente, la suerte no suele estar de nuestro lado. Por eso el Chacho desperdició una increíble a los 25, cuando Villa se la peinó y lo dejó mano a mano con el arquero, pero el palo derecho de Ramírez le negó el grito a las más de veinte mil almas que se hicieron presentes y que a esa altura ya maldecían a todo y a todos.

 Llegamos al último cuarto de hora, con la visita replegada, con un activo Vitamina ya en la cancha y con Don Ángel apostando las últimas fichas con Carbonari casi de centrodelantero.  Se anunciaron los tres minutos de descuento, parecía que el placard quedaría cerrado, pero allí apareció la mística de Central en todo su esplendor. En parte por lo que nos cuesta cada triunfo y por otro lado también por lo gigantes que pueden hacerse nuestros pibes en los momentos más difíciles. Minuto 47 en los relojes, una jugada que parecía intrascendente en el sector izquierdo, hasta que Germán rivarola lanzó uno de los tantos ollazos de la tarde que fue a caer justo en la ubicación del Chacho,   para que éste le sirva el gol al recién ingresado Villa, que con una media vuelta al palo derecho del arquero desató un festejo que hacía rato no vivíamos en el Gigante.

Es inimaginable lo mucho que valen estos tres puntos para Central. No sólo por haber cortado la nefasta racha y por ser el primer triunfo de Zof desde su regreso, sino fundamentalmente por que dará una cuota de confianza importantísima a estos chicos que a partir de hoy no sólo estarán respaldados por sus buenas condiciones, si no también por algunos puntos que vienen muy bien.  Y para quienes piensen que se ganó en la bola del final, la invitación queda hecha para analizar fríamente los noventa minutos del encuentro y ver a un Central dominador, ambicioso y mucho más ordenado que en otros encuentros. Si en Lanús dimos señales de vida, hoy en el Gigante abrimos los ojos y esbozamos una sonrisa. Si la suerte nos empieza a acompañar y Don Ángel tiene el tiempo que precisa para acondicionar del todo a su equipo, en muy poco tiempo los resultados estarán a la vista y Central podrá ponerse de pie y comenzar a subir sus apuestas, tal como la historia nos obliga. Ahora viajamos a Bahía, a doblegar al alicaído Olimpo y a forjar desde hoy una nueva racha, pero mucho más dulce y alentadora, con el equipo jugando cada vez mejor y volviendo a obtener los resultados que esperamos.


Guillermo Fechenbach

gfechenbach@canalla.com