El sitio oficial del hincha
Derivaciones, contextualizaciones y demás al margen, el resumen en frío del partido de anoche en La Plata debe inscribirse en el de aquellos que resultan dolorosos para la vista. Que si no fastidió más fue porque la tensión jamás aflojó. Pareció quedar claro que no por nada Gimnasia y Central pelean el descenso. Y nada más representativo de ello que los goles. Los dos fueron con ayuda del otro, más allá de que el empate de Gervasio Núñez tuvo más mérito.
Seguramente el hincha de Gimnasia se habrá ido más decepcionado. Porque no todos los días se dispone de una oportunidad semejante de descontar directo, de pasar a un rival directo y más cuando venía de un triunfazo de visitante sobre Chacarita, mientras que Central dejaba jirones ante Arsenal. Pero más allá de que el punto alivió más a los auriazules, la producción de ayer, sobre todo la del primer tiempo, fue una de las peores del campeonato, marcando otra involución del Clausura.
Y eso que el equipo de Cuffaro arrancó con buenas intenciones, con la idea de controlar la pelota y avanzar por los laterales, sobre todo por el de Chitzoff-Gómez. Pero rápidamente entró en imprecisiones que denotaron la pérdida de confianza con la que fue a La Plata, sobre todo de los volantes centrales. El gol de Gimnasia, que empezaba a darse cuenta del nerviosismo rival, fue una desgracia, pero la cuota de apresuramiento de Valentini jugó su papel y el escenario que se instaló desde entonces fue de pesadilla.
Por fortuna para Central, Stra
cqualursi marró al toque el segundo, pero las malas se agrandaron rápidamente con la lesión de Luciano Figueroa en su único pique importante (ver página 4).
Nada podía estar peor para un equipo que lucía vencido, resignado a su suerte. Que esperaba el entretiempo como un boxeador sentido el gong de la campana. Fue lo mejor que entonces podía pasarle y se notó que Central empezó a reaccionar desde el vestuario. Salió rápido a la cancha para el complemento y a los 20 segundos Gómez empezó a mostrar el camino penetrando el área con decisión.
Como en esa jugada, que no tuvo final, el equipo de Cuffaro suplió la ausencia de juego con deseos de vender cara la derrota. Y por eso, por estar más atento, Zelaya le hizo cometer una torpeza a Maldonado en la puerta del área y de ahí llegó el empate de Núñez, con preparación y rebote incluidos.
El gol tranquilizó y acentuó aún más la abulia de Gimnasia, que colaboró y mucho en el repunte canalla, y sólo metió centros en el área bien resueltos por Galíndez. No hubo más de ninguno de los dos, pero Central lo terminó más entero de ánimo. A falta de ideas, se quedó con la última imagen. Si alcanzará o no en el futuro, ¿quién sabe? Al menos dejó la respuesta para la siguiente ocasión.
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