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Fe de erratas
Desde canalla.com queremos aclarar que en la nota "Mas triste que un domingo sin Central" se cometió el error de señalar que en Misiones fueron detenidos cerca de 100 barras. Lo cierto es que hubo un cruce entre las parcialidades de ambos equipos despues de la suspensión del partido y los 138 canallas que fueron detenidos nada tiene que ver con la barra brava. De hecho, la barra ni llego a la cancha. Efectuada esta corrección, nada queremos modificar en cuanto a lo que se señalara con relación a los mercenarios del aliento.
Domingo a la mañana. Nos informan que Central no juega. Por el temporal, nos dicen. La lluvia. Ese maldito factor externo que tan malos recuerdos nos trae. La premonición Maya acerca del 2012 parece que no es verso. A ella y al Padre Nacho los tenemos junados.
Un fin de semana sin Central. ¿Se puede estar peor? Siempre se puede. Se puede, porque nuestros adultos, que nos trasmitieron esta enfermedad por los colores, arrastran la jeta. Se puede, porque cada fin de semana le damos prensa a equipos prácticamente desconocidos y sin historia. Se puede, porque los que se ponen nuestra gloriosa camiseta la llevan sin orgullo, sin vergüenza, desconociendo lo que representa. Se puede, porque somos irresponsables a la hora de elegir nuestros dirigentes, quienes prefieren cholulear a los jugadores y salir en los medios proponiendo planes faraónicos que nunca se cumplen (la 3er bandeja, gracias Pitu), en lugar de laburar a conciencia por uno de los clubes más grandes de la Argentina.
El bajón no encuentra un piso. Cerca de cien barras detenidos por desmanes. Todos los fines de semana dan la nota, pero no por quedar afónicos alentando al nuestro. ¿Qué afonía será posible cuando hablamos de mercenarios del aliento? Sin guita, prefieren quedarse atendiendo los prósperos negocios que supieron conseguir gracias a la inoperancia y al miedo de quienes deciden sobre nuestro destino, nuestras alegrías y tristezas. Van tres fines de semana que aparecen en los medios. Son famosos, como ellos desean. ¿Seremos una fábrica de giles, que desean una foto con esos personajes para colocar en lugar central de sus hogares? Hablamos de héroes que como máxima proeza pueden exhibir unos trapos robados.
Y mucha guita en sus cuentas bancarias a costa de ya sabemos quien. ¿Hasta cuando vamos a festejarlos? ¿Hasta que el próximo improperio implique la clausura del estadio o la pérdida de puntos? No hace falta llegar eso. No lleguemos. No les regalemos nuestro bien mas preciado, el determinante de nuestro humor en la semana. Son un mal necesario, sopla uno. Cuanto menos, es discutible.
¿Es posible algo más? Claro, nuestro inefable e incalificable manager aparece como si nada hubiese ocurrido. Como si la renuncia que él mismo presentó no tuviese el carácter de indeclinable. Como si las 5 hs que duró la reunión para resolver su futuro no se hubiesen utilizado para matizar la cuestión, para buscar la forma de seguir estando sin estar. Belloso es hincha de Central. Tiene derecho a ir a la cancha. No tiene derecho a tomarnos por estúpidos. Ni él, ni sus aduladores. De verdad, ¿somos una fábrica de giles? Le tenemos miedo a esa respuesta.
Listo, hoy no juega Central. Nos fumamos a toda la parentela. Los miramos a nuestros viejos sin mirarlos, sabemos lo que siente. Ese adulto que muta a nene cuando va al Gigante. Nos duele su dolor como a él le duele el nuestro. El de todos. Pero no vamos a claudicar. Nunca. Nuestro lugar en la cancha es hoy nuestro puesto de lucha y de ahí no nos vamos a mover. A no ser que nos saquen con los pies para adelante.
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