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En la fecha 8, Central perdió cuatro encuentros, la mitad de los que jugó y navega en la mitad de tabla, intrascendente, mediocre -ése es el término justo porque una vez anda bien y a la otra mal-. Irregular, discontinuo, no le da el piné ni para estar entre los cinco primeros. Y ahí, otra vez lo vuelvo a escribir, está el detestable accionar de la mayoría de los hinchas canallas contra Juan Antonio Pizzi (¿tendrán memoria que desde la fecha 1 estuvimos entre los protagonistas del torneo pasado?).
Obvio que fue para calentarse no subir a Primera. Pero ya se había formado un conjunto bastante sólido que se desmembró. Y lo que armó Russo es de una exasperante levedad. ¿Por qué no se apostó por comprar el pase de Castillejos, caro, sí, en vez de traer a futbolistas que no aportaron mucho: Freitas, Gagliardi, Bracamonte, Encina o renovarle a Toledo, Peppino? ¿No era mejor asegurar los goles, ya que se ve que el lugar en el mundo del actual jugador de Lanús es acá?
Lo que más molesta es que éste equipo no tiene identidad, cosa que no se veía, aunque había fallas, en el de Pizzi (con línea de juego definida). El de Juan era anárquico en ataque, dependía de los goles de Castillejos, frenético en el medio y sólido en defensa (salvo el último tramo del campeonato, cosa que nadie va a negar). Lequi, dejado de lado por Russo, era el caudillo de una línea de fondo que mostró solvencia e hizo jugar bien hasta al indefendible Valentini, y también a Peppino. Ahora, los 4 del fondo muestran carencias. Los centrales se muestran permeables ante los avances contrarios, Yacuzzi, que pensaba iba a dar soluciones como 3 porque siempre fue aceptable en los conjuntos por los que pasó, va de mal en peor, y Ferrari pareciera que todavía no se pudo reponer del golpe de no subir. En el medio, es todo intermitente. En un partido parece que va a crecer y brillar sin techo alguno y al siguiente da la impresión que Fénix o Atlas le puede ganar la batalla por el sector del campo que más importancia tiene el fútbol. Lo del ataque es la nada misma: Toledo tiene empeño pero no gol, lo de Bracamonte causa risa y fastidio a la vez si, como muchos dicen, fue un negociado de Russo (que convengamos que si haría los goles que convirtió Castillejos, nadie diría nada de ese lado oscuro, aunque no le hace uno ni al arco iris o, bueno, un pase a la red convirtió). Costa es pibe, pero genera fastidio, saca de quicio, de las casillas, a cualquiera porque siempre le faltan 5 para el peso.
Me parece que la CD debería hacer una autocrítica feroz. No discuto eso. Lo que sí no se hace es la autocrítica de los hinchas que hablaron tantas cosas sobre Juan que indudablemente influenciaron en el dúo de mal (presidente-manager) para no renovarle y traer a Russo (DT en decadencia, que no hizo pie en la A en el último tiempo y ni siquiera puede presentar una formación decente con un equipo que lamentablemente está jugando en la B). Por eso, estaría bien, sería honesto y digno ante un entrenador y persona de bien, un: perdón, Juan.
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