El sitio oficial del hincha
Por un ejercicio elemental de permitir que el agua pasada bajo el puente arrastre las pasiones momentáneas, me tomé un tiempo antes de volver a escribir una opinión, luego del intento de intimidación que me dedicaron en la última asamblea.
Dar por cerrado el episodio y mirar como siempre hacia adelante, fue el imperativo de mi sentimiento de respeto hacia el Club y a todos aquellos socios e hinchas que repudiaron la situación y me acercaron su solidaridad, concientes de que las discrepancias democráticamente expresadas son inherentes a la construcciòn de una Institución mejor. En cambio, las agresiones sólo describen métodos de algunos que puedan creerse dueños de Central, y defienda al mismo tiempo intereses contrarios a los del Club.
Volviendo a lo estrictamente deportivo, a días de comenzar el segundo y definitorio tramo de este campeonato llamado Nacional B, tengo la sensación, al caminar el club y dialogar con socios , hinchas, y futbolistas de nuestro primer equipo, que la ilusión del ascenso es el tren que nos contiene a todos; pero esta vez, y sigo hablando de voluntades ampliamente coincidentes, no queda margen para el error que lleve a un nuevo fracaso; a mediados de este año nos tiene que encontrar en la máxima categoría de AFA, lugar que no sólo nunca debimos perder, sino tampoco y bajo ningún concepto, padecer el suplicio de no haberlo recuperado de inmediato.
Respecto a la novela del verano llamada Rivero, simplemente resta decir que aún prescindiendo de la equivocada actitud del jugador, la situación finalizó sin sorpresas para el sufrido canaya, es decir con el mismo resultado de siempre, en donde todos perdimos, pero el más perjudicado fue lamentablemente, Rosario Central. El Club invierte en sus inferiores dinero, tiempo y recursos humanos en formación, con el objetivo de cosechar a futuro rendimiento primero deportivo y luego económico, pero en este caso, una vez más, nada de ello ocurrió y valiosos y genuinos recursos se nos vuelven a escurrir de modo inexplicable.
A veces tengo la sensación de que "difícil" es la palabra a la que algunos directivos se aferran para no intentar lo posible.
Todo lo contrario sucedió con Jesús Mendez, que no proviene de nuestra cantera y quien en algún momento le dijo “no” a nuestro Club. Imposible no reconocer que se trata de un buen jugador y mejor profesional; imposible no desear que se erija en figura de nuestro primer equipo, pero tenemos que preguntarnos...El préstamo de Méndez era menos oneroso que el contrato de Rivero??? Y la pregunta cabe en su doble sentido, es decir en relación a la inversión de futuro que implica la presencia en el plantel de cada uno de esos jugadores, y también en términos de valor nominal de la operación.
En la generalidad de los casos, el amor por una camiseta y en especial la nuestra viene por herencia, como algunas enfermedades, aunque esta sea una enfermedad feliz. Un papá-hincha, arrastra a su hijo a compartir una pasión por estos colores. Y el socio, el hincha de Rosario Central, siempre responde, está presente, cumpliendo cabalmente con su rol en esta historia; y los dirigentes tienen la obligación de respetarlos, escucharlos y cuidar su patrimonio.
Es por eso que personalmente no comparto el nuevo aumento del importe de la cuota social , sin un proyecto económico que lo sustente y brinde sentido al esfuerzo económico de los canayas, y sin logros deportivos e intitucionales que lo ameriten. Basta ya con esa grosera injusticia de que los socios tengan que hacer frente, escarbando en el fondo de sus bolsillos, a los continuos errores dirigenciales de tantos años de gestión.
La diferencia entre vender ilusiones y generar esperanzas, radica en la solidez y el fundamento que se plantean los objetivos, y para la salud de nuestra Institución, uno de los objetivos en el corto plazo, es bajar de una vez , el enorme déficit operativo mensual que tanto agobia. Esto es totalmente viable y posible. Pero infortunadamente, en vez de atacar al problema desde su raíz, se opta sistemáticamente por paliarlo con el simplismo del aumento de la cuota societaria.
Nuestro Club debe explotar racional y eficazmente los inmensos recursos genuinos de que dispone, coordinando herramientas de administración con gestión, para lograr más eficiencia en cada área, empezando por las más complejas, diseñando presupuestos independientes para cada sector. Las divisiones inferiores de fútbol, que son la piedra fundamental e insustituible del despegue definitivo que en algún momento de nuestro futuro está esperándonos, se tendrán que reestructurar, modernizar y consolidar, para volver a ser un club formador-vendedor, y no comprador y/o vidriera de jugadores.
Es imperioso re-analizar nuestro presente deportivo, económico e institucional, volver a confrontar estas realidades con aquella historia llena de triunfos que supimos disfrutar, e inmediatamente advertiremos lo lejos que se encuentran algunos directivos de la excelencia y eficiencia que deben dedicar a Central, y de la satisfacción a las inquietudes de socios e hinchas, que hemos puesto todo de nosotros, y hoy pretendemos y merecemos que se nos devuelva un Club exitoso, con gloria deportiva y crecimiento económico.
Soy optimista, pero no hay margen para más errores, hay que ascender!!! .
El Presidente de la Institución, si más allá de detentar un cargo aspira a ser un líder, deberá comenzar a trabajar en forma urgente en lo expresado, en la dinàmica del cambio, en la proyección de un club pujante y ganador, comunicando con transparencia el camino emprendido, debatiendo y convocando a todos al Central que podemos y tenemos que construir.
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Martín Cancellieri
26/01/2012 10:30:03
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Martin Grosman
26/01/2012 11:52:19
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28/01/2012 08:21:27
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Ricardo Dario Carloni
01/02/2012 09:55:56