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 30/10/2012 | POR CANALLA.COM

Un infierno en Misiones

Autor: CANALLA.COM
Tags:  Canalla.com | Editorial
Este artículo fue leido 3375 veces

El domingo a la tarde en la ciudad de Posadas, un grupo de cientro treinta y ocho canallas como ustedes y nosotros vivieron uno de los episodios más graves que hemos tenido que relatar en Canalla.com.

Desmentidos quedan los rumores de que se trataba de incidentes iniciados por los mercenarios del aliento. Nuevamente queremos pedir disculpas por haber levantado en un primer momento esa información falsa, y entendemos el enojo que muchos nos manifestaron a lo largo del día de ayer.

Fueron hinchas comunes, que juntaron con mucho esfuerzo más de quinientos pesos para poder acompañar al Canalla en unos de los parajes más remotos a los que nos ha llevado esta interminable travesía por el inmundo Nacional B. Viajaron en el Crazy Bus y el de Los Pibes del Caribe, dos colectivos que están siembre en cualquier cancha donde juegue Central, y donde más de uno de nosotros ha viajado alguna vez.

Según coinciden la mayoría de los relatos, en los alrededores de la cancha de Crucero del Norte, a causa la improvisación del operativo policial los colectivos canallas se cruzaron con otro que llevaba a hinchas de Crucero del Norte. En ese incidente uno de los micros sufrió la rotura de dos vidrios, y cuando los chicos canallas se bajaron a intentar defenderse fueron interceptados por la policía, que los trasladó hasta la comisaría 14º de la ciudad de Posadas —dirigida por el comisario Juan Pablo Trainski— donde esperaban más de cincuenta policías y miembros del cuerpo de infantería armados con palos.

En ese punto, los chicos y chicas de Central bajaron de los micros en grupos de  cinco personas, recorriendo un pasillo de unos veinte metros de largo, donde fueron salvajemente agredidos física y verbalmente por los animales que componen la policía de la provincia de Misiones. Este pasillo desembocaba en un salón, en donde fueron obligados a tirarse al piso y arrastrarse —con las manos en la nuca y los pies cruzados— hasta la puerta principal de la celda.

Al llegar a la celda fueron despojados de todas sus pertenencias, golpeados nuevamente y agredidos psicológicamente. Incluso algunos relatos coinciden en que fueron obligados a imitar a perros y gato, morderse entre ellos mientras estos criminales les pegaban cintazos, y otras humillaciones que preferimos no reproducir.

Sin embargo, el salvajismo de la policía del estado feudal de Misiones, no encontró su límite en estas agresiones. Posteriormente los hinchas canallas fueron conducidos a un «consultorio», donde fueron revisados por un médico. Por supuesto que mientras esperaban ser llamados, continuaron siendo agredidos por un grupo de unos diez agentes.

Finalmente, luego de un suplicio de más de ocho horas los hinchas canallas fueron liberados tras algunas gestiones realizadas por el presidente Speciale. Habían sido humillados, golpeados y robados por la policía de Misiones. Una locura.

Como hinchas y socios de Central, exigimos que el club sea quien asesore y organice el reclamo de víctimas y lo lleve hasta sus últimas consecuencias, en lo posible bien lejos de la justicia de la pronvincia de Misiones, seguramente manejada por íntimos amigos de estos torturadores hijos de puta.

Y no tenemos ningún reparo en hablar de tortura. El artículo 1º de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, que goza en nuestro país de jerarquía constitucional, la define como «todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia».

No hace falta agregar nada más.

 

Recomendamos esta crónica, narrada por uno de los protagonistas: http://www.elmasguerrero.com.ar/aunque-muchos-no-lo-quieran-decir/

 



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